¿Una moda o una reivindicación?

¿Una moda o una reivindicación?

¿Creíais que había dejado tirado a mi querido blog? ¡Ni hablar! Hoy volvemos con un gran tema, porque tengo que confesar que llevo muchísimo tiempo queriendo escribir este post.

Así que vamos allá, porque si estás leyendo esto, es que aún quieres seguir caminando conmigo por esta historia y quién sabe… Igual tenías tantas ganas como yo de volver a perderte por aquí.

Bueno, pues este post tengo que empezarlo diciendo que hay una cosa que a mí siempre me ha llamado la atención: las modas. Pero no precisamente porque me guste seguirlas, sino porque me generan mucha curiosidad y siempre que aparece una nueva, se asoma la misma pregunta a mi mente: ¿De dónde rayos viene ahora esto?

En Taiwán había una moda que, desde que empecé a verla, me sorprendió por lo llamativa y extravagante que era. No fueron pocas las chicas que vi que salían a la calle peinadas con un rulo recogido en el flequillo, justo encima de la frente.

Vamos a ver, es que esto no lo puedo negar, porque la primera vez que vi este… Vamos a llamarlo «curioso estilismo», me quedé a medio camino entre impactada y espantada de lo feo que me parecía lo que estaba viendo. Pero la verdad es que, varios rulos después, aplaudí la valentía para dejarse salir así a la calle a ser vista y a la vez defender ese estilismo con algo de gracia y saber llevar. Y al seguir sumando decenas de rulos más, me inundó la curiosidad.

Yo me componía esta secuencia de imágenes en la cabeza: Estás en casa tranquilamente y concretamente, en pijama. Bien cómoda y algo zarrapastrosilla. Pero decides que sí, que por qué no, que hoy saldrás a la calle con un rulo en la frente. Así que, te vistes y vas al baño dispuesta a amarrarte al pelo ese rulo de plástico rosa que jamás debería ver la luz del sol… Y cuando terminas de dejarlo ahí bien alto y sujeto, te ves lista para salir a lucir tu estética a medio camino entre lo marujo y lo rompedor.

Y mientras me quedaba en esta última imagen final, pensaba: «Pues oye, si es que me parece bien, ponte lo que quieras.» Hay quien se planta una peineta en fiestas regionales, y otras, al otro lado del charco, eligen el behind the scenes sacando directamente a la calle ese rulo de plasticucho y velcro inevitablemente asociado en el imaginario colectivo a la bata de andar por casa…

Ahora bien, esto no se iba a quedar así, porque yo quería investigar de dónde venía esa moda. ¿Por qué, de dónde viene semejante cosa?

¿Qué representaba ese rulo en la frente realmente? ¿Era una simple moda estética, una forma de llegar a tu destino con el flequillo perfectamente curvo y aireado sin que la humedad ambiental lo echara a perder? ¿O era más bien una reflexión social, una pequeña reivindicación feminista?

Más allá de ser un fenómeno de moda urbana, algo más importante se cocía por detrás de la imagen del rulo:

Una declaración de actitud en contra de la presión estética con la que crecemos las mujeres, una crítica al tener que salir perfectas a la calle, sin un atisbo de imperfección, no vaya a ser que te juzguen por tu aspecto. Porque efectivamente, vaya sinvivir, ¿no?

Y yo me pregunto: ¿Por qué las mujeres crecemos con imposiciones estéticas invisibles, dadas por hecho? Y lo que más me escama: ¿Por qué nos subyugamos a ellas en vez de desafiarlas?

Así que, ¿qué hay de malo en salir a la calle con ese rulo, mostrando tu desacuerdo con este sinsentido con el que nos hacen convivir a las mujeres, abanderando un grito silencioso pero provocador?

¿Por qué no? ¿Por qué no explicitar algo que todas sabemos y arrastramos desde pequeñas y no empezamos a cuestionarlo con pequeños actos de rebeldía estética como un inofensivo rulo de estar por casa coronando lo más alto de tu cuerpo?

Cuando entendí qué había detrás de ese rulo, me reconcilié con aquella tendencia urbana de la generación Z que había entrado desde el K-pop coreano y se había viralizado a través de las redes sociales.

Realmente, y aunque no podía saber si cada rulo que veía era un símbolo reivindicativo, o una forma de divertirse sumándose a una moda estética, o un destello de un rasgo extravagante de personalidad, daba igual, porque aquello mostraba una imagen y esa imagen abría una curiosidad y esa curiosidad llevaba a una reflexión para quien quisiera hacérsela.

Es verdad que yo no saldría así a la calle, pero un ole por las chicas del rulo que sí se atreven. Yo me quedo en el rulo conceptual, que también lo quiero llevar bien alto.

Y como ¿Y por qué no? me parece una gran pregunta… ¿Por qué no retomamos el blog? Pues retomémoslo 😀

*A mí también me encanta la foto de hoy, pero esta no es mía. Es una imagen generada con IA de WordPress.

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